Una de las ventajas de este tipo de espacios es, en efecto, la seguridad de que los objetos se encuentran seguros y a buen recaudo. Los recintos que acogen estos módulos o «camarotes» cuentan con modernos sistemas de seguridad. Puesto que están vigilados por cámaras, suponen una garantía contra robos, por lo que resultan una opción muy atractiva para los profesionales autónomos o empresas que necesitan guardar maquinaria.
El centro cuenta con una alarma que se desconecta de modo automático cuando el usuario accede al recinto mediante su tarjeta personalizada. Por otra parte, el contrato de alquiler incluye un seguro básico que cubre posibles daños por diferentes eventualidades (una fuga de agua, un incendio…). Esta cobertura básica se puede ampliar, con un coste adicional, según las necesidades del contratante, algo habitual si se guardan piezas delicadas o de valor considerable, como cuadros.